Restauración DEL MERCADO DE VERÓNICAS EN MURCIA.

  • Situación:Calle Plano de San Francisco, 10b. Murcia.
  • Fecha:2001 - 2004
  • Promotor:.
  • Arquitecto:.

El Mercado de Verónicas con un estilo Ecléctico y Modernista y está catalogado como Bien de Interés Cultural de grado 2. Está situado frente al cauce del río Segura y próximo al Palacio del Almudí y al Paseo del Malecón.

El inmueble estaba organizado como una gran nave abierta al exterior por medio de dos grandes puertas de acceso.

En la fachada se podían observar grandes arcadas laterales que alternaban con pilares de ladrillo en tonos rojizos. Este nuevo edificio es de estilo Modernista y el diseño de su fachada ha perdurado hasta la actualidad. Por el contrario, su interior ha sido objeto de diferentes reformas con el fin de poder adaptar el espacio a las nuevas necesidades propias de su función comercial.

Los puestos se encuentran revestidos con azulejos en color blanco y el suelo está pavimentado con baldosa de terrazo.

En el exterior, destaca el tratamiento de los vanos con ventanas enmarcadas por grandes arcos, lo que favorece una gran ventilación interior. Las dos entradas principales se encuentran jalonadas por ventanas en las que se combinan el ladrillo, la piedra blanca, discos planos, puntas de diamante y columnillas adosadas con disco plano en el dintel. Todo ello perteneciente a la etapa modernista del edificio. La cubierta está resuelta a dos aguas y posee gárgolas situadas sobre los pilares de ladrillo que favorecen la evacuación de agua en los días lluviosos.

En los años 2001 y 2004 Pegiro interviene en las reformas del edificio, con el fin de preservar la estructura general de esta Plaza de Abastos.

En la actualidad, el Mercado de Verónicas es la Plaza de Abastos más popular de toda la ciudad.

Restauración Mercado Verónicas, Murcia - 1
Restauración Mercado Verónicas, Murcia - 2
Restauración Mercado Verónicas, Murcia - 2

HISTORIA.

Se trata de una Plaza de Abastos cuyo edificio data de los primeros años del siglo XX, aunque desde el siglo XV existía ya en Murcia la costumbre de celebrar el mercado en la zona del Arenal, actual Plano de San Francisco. Esta práctica desembocó en la permanente existencia en ese lugar de un mercado, que fue dotado en 1910 de un edificio de estilo Modernista diseñado por el arquitecto Pedro Cerdán.

En 1850 el arquitecto Juan José Belmonte diseñó el proyecto en estilo Ecléctico para el nuevo mercado. Este edificio sufrió una reforma en 1864 llevada a cabo por Jerónimo Ros.

A principios del siglo XX se demolió el inmueble y se construyó un nuevo mercado. Entre 1912 y 1916, el arquitecto Pedro Cerdán diseñó y edificó la actual Plaza de Abastos. De estilo Modernista sobrio, destacan en su fachada las grandes arcadas laterales alternadas con pilares de ladrillo en tonos rojizos, los grandes ventanales de sus dos puertas de acceso que combinan el ladrillo con la piedra blanca y columnillas adosadas.

En 1975 sufrió una reforma interior, llevada a cabo por el arquitecto Daniel Carbonell Ruiz, que permitió una mejor organización interna del espacio. Desde entonces se han realizado numerosas actuaciones con el fin de adaptar este mercado a las nuevas necesidades de la demanda comercial.

En 1975, el arquitecto Daniel Carbonell Ruiz llevó a cabo una nueva organización interna del espacio. Fue entonces cuando se construyó una entreplanta a modo de planta superior que permitió la existencia de un mayor número de dependencias y de puestos de venta. Esta estructura está apoyada sobre un armazón de hormigón armado construido de forma independiente al resto del edificio, lo que permite disponer de una mayor superficie para ser utilizada.

La zona del Arenal, actualmente conocida como Plano de San Francisco, había sido tradicionalmente el lugar en el que se celebraban reuniones periódicas para efectuar las transacciones comerciales, especialmente de trigo. Esta costumbre se remonta hasta el siglo XV, cuando entre el Palacio del Almudí y el Mercado de Verónicas se abría un antiguo paso conocido como la Puerta de la Aduana. En este lugar se cobraban las tasas fiscales o impuestos aplicados sobre todas las mercancías que entraban o salían de la ciudad. Convirtiéndose esta zona en el lugar más propicio para realizar los intercambios comerciales.